Suave
la virulana que raspa la sartén.
El
smog abrillantinado llega hasta la ventana.
Resplandecientes
los caramelos de propolio sobre la mesa,
luminoso
el granito en tu barba,
necesaria
tu voz barítona,
necesaria tu caricia en el cuello,
Lo
cotidiano, un misterio.
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